ROSA Y JOSÉ LUIS, 50 AÑOS DESPUÉS… SÍ, QUIERO (BODAS DE ORO EN BARBASTRO – HUESCA)

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ROSA Y JOSÉ LUIS, 50 AÑOS DESPUÉS… SÍ, QUIERO (BODAS DE ORO EN BARBASTRO – HUESCA)

Quizás uno no sienta la misma vitalidad y energía que antes. Es posible que las piernas no respondan del todo bien, que la vista ya no sea tan aguda, que el pelo se haya vuelto canoso y que la piel no sea tan tersa ni suave como era. Pero todavía sigues siendo la persona más bonita del universo para alguien, una persona que ha estado a tu lado durante más de 50 años, acompañándote en cada momento, disfrutando de tu presencia y agradeciéndote cada una de tus sonrisas y miradas. Tras medio siglo de matrimonio, todavía tiemblas al escuchar su nombre, y un agradable cosquilleo se adueña de tu cuerpo si vuestras manos se rozan. Echáis la mirada atrás y sonreís, algo os dice que lo habéis hecho bien o que por lo menos habéis intentado hacerlo lo mejor posible y éso os llena de satisfacción. Durante estos años habéis vivido la historia más bonita del mundo y habéis creado una familia… habéis visto crecer a unos hijos y habéis sido testigos de cómo la familia seguía creciendo con la llegada de vuestros nietos. Miráis a vuestro alrededor rodeados de todos ellos y la sensación que os atrapa es de felicidad absoluta al saber que vuestro proyecto en común ha merecido la pena.

Que más se puede pedir que no sea poder seguir viviendo y disfrutando de todo lo que os rodea?

Personalmente creo que 50 años de matrimonio es una fecha para celebrar, un motivo para recuperar la juventud, para recordar los momentos más bonitos y emotivos que han ocurrido durante este tiempo. Para seguir dedicándole miradas furtivas y palabras bonitas al amor de tu vida. Y aunque ya lo sepa, hacerle saber que volverías a dar el ‘sí, quiero’ una y mil veces más con tal de poder estar a su lado eternamente… porque juntos de la mano habéis escrito vuestra historia.

 

Recuerdo el día que Rosi, Gemma, José Luis y Mª José se pusieron en contacton conmigo para contarme que sus padres cumplían un ANIVERSARIO DE BODA muy especial e iban a prepararles una fiesta en familia que no iban a olvidar. Me hizo mucha ilusión y me sacaron una sonrisa… habían pensado en mí para que guardara el recuerdo de sus 50 años de casados. En cierta forma, lo iba a intentar vivir como cualquier otro reportaje de boda… de lo que no fui consciente, en ese momento, fue del AMOR VERDADERO que cincuenta años después se seguían profesando sus padres. Que me permitieran ser testigo de ello de una forma tan natural y poder encontrar en cada uno de sus gestos y miradas esa admiración y cariño fue una pasada. Os prometo que cada disparo de la sesión no dejó de emocionarme… notaba su complicidad y el amor que desprendían en cada instante que pasamos juntos. Me lo pusieron tan sencillo, los vi tan relajados y nos reímos tanto durante la sesión, a la vez que hablábamos de su vida, de su familia y de lo que para ellos significaba este momento, que no puedo dejar pasar la ocasión para darles las gracias por todo lo que me ofrecieron durante ese ratito que pasamos juntos. En los tiempos que corren, hoy día, fue toda una lección de amor, respeto e ilusión compartida… simplemente, me encanto.

Saber que mis fotografías pasarían a formar parte de su diario familiar y que contarían cómo, cincuenta años después, su cariño, sus gestos y sus miradas seguian intactas es algo indescriptible. Los fotógrafos deberíamos sentirnos unos privilegiados por poder vivir momentos como los que vivimos, sabiendo que nuestro trabajo se convierte en algo eterno y que se revaloriza con el paso de los años.

Os puedo asegurar que estoy ante un trabajo de los que dejan huella y sólo espero que estas fotografías os cuenten y transmitan lo mismo que a mí al realizarlas.

El AMOR VERDADERO existe… y yo he sido testigo.

 

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